Puede producirse hinchazón, enrojecimiento o hematomas en el lugar de la inyección, pero suelen desaparecer al cabo de varios días.
El dolor leve o la sensibilidad pueden persistir temporalmente después del tratamiento.
El relleno inyectado puede parecer firme o irregular bajo la piel.
Los resultados pueden diferir de sus expectativas y pueden ser necesarios tratamientos de retoque.
Con el tiempo, el relleno puede desplazarse o volverse asimétrico.
En raras ocasiones, puede producirse necrosis cutánea (daño tisular) si se bloquean los vasos sanguíneos.
Se han notificado complicaciones graves, como la pérdida de visión, aunque son extremadamente raras.
Pueden producirse reacciones alérgicas, infecciones o hinchazón prolongada.
El efecto no es permanente; los resultados disminuyen gradualmente a lo largo de varios meses o años.